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Aire limpio en los hospitales

martes - 13 agosto 2019

Si le piden que nombre un edificio limpio, lo ideal sería que pensara en un hospital. Y acertaría. La necesidad de limpieza está arraigada en todos los elementos de la vida cotidiana del hospital. Pero existe otro factor: los hospitales suelen encontrarse en lugares donde la gente vive: en entornos construidos y urbanos, rodeados por buenas redes de transporte. Lamentablemente, con esas condiciones suele existir una elevada contaminación del aire.

Esto supone un problema para los directores de hospitales. ¿Cómo se puede proteger a las personas que están en su momento más vulnerable cuando se opera en un entorno inherentemente no limpio? ¿Y cómo se controla la transmisión de contaminantes infecciosos y suciedad dentro del edificio? La respuesta está en el sistema de ventilación del hospital. O, para ser más exactos, en sus filtros de aire.
 

La amenaza de la contaminación del aire exterior

Los efectos en la salud al respirar aire contaminado se conocen bien. Varios estudios han asociado las partículas en suspensión con problemas de salud, como enfermedades cardiacas, enfermedad pulmonar crónica, asma y cáncer de pulmón; así como con enfermedades vinculadas de una manera menos obvia, como osteoporosis, diabetes, Alzheimer y demencia.

Al igual que las bacterias y los virus, las partículas en suspensión suponen el peligro más inmediato para los niños, las personas mayores y las personas enfermas. Debido a la gran variedad de complicaciones sanitarias, los pacientes y el personal de todas las salas y departamentos están en riesgo. Aunque determinadas zonas del hospital necesitarán mayores niveles de calidad de aire, es importante proteger al edificio como conjunto contra los nocivos efectos de la contaminación del aire.

Los beneficios de mejorar la calidad del aire van más allá del bienestar de los pacientes e incluyen también el rendimiento del personal. La REHVA (Federación Europea de Asociaciones de Calefacción, Ventilación y Aire Acondicionado) ha investigado la relación entre la calidad del aire y la productividad. Diversos estudios han demostrado que una calidad del aire insuficiente y temperaturas elevadas reducen el rendimiento hasta un 10%1. Otro estudio de la universidad de Harvard descubrió que, al duplicar las tasas de ventilación en un entorno interior limpio, el rendimiento cognitivo aumentó más de 100%2. En un hospital los presupuestos son ajustados y resolver un problema es una cuestión de vida o muerte. Por lo tanto, un entorno eficiente en el que el personal no sea productivo o no pueda pensar con rapidez y claridad podría tener consecuencias graves.
 

El peligro de los contaminantes microbianos

En cuanto a los contaminantes generados de forma interna, la principal preocupación de un hospital es la transmisión de enfermedades infecciosas dentro del edificio. El bienestar de los pacientes, el personal y los visitantes depende de la prevención de que los gérmenes proliferen y se propaguen.

Ya sea de manera planificada, como en el caso de las salas en las que se trata a pacientes que han ingresado con una enfermedad infecciosa, o de manera no planificada, como en el caso de un brote, controlar la propagación de los contaminantes microbianos es crucial. Únicamente desde un punto de vista económico, un brote de infección puede provocar estancias más largas, ingresos quirúrgicos electivos perdidos, tiempo perdido por parte del personal, cierre de camas o salas, así como precauciones de contacto adicionales.

En las zonas delicadas, como los quirófanos o las salas de recuperación de oncología, los requisitos de la calidad del aire son incluso superiores. Los pacientes que pasan por una cirugía con herida abierta o sufren inmunosupresión necesitan un aire con calidad de sala blanca para estar protegidos contra las infecciones.
 

Otros contaminantes generados de manera interna

La limpieza es una parte integral de la vida diaria de un hospital ya que afecta a todas las zonas y acciones de las instalaciones sanitarias. Sin embargo, los productos de limpieza emiten distintos compuestos orgánicos volátiles que son peligrosos para la salud humana. Los desinfectantes suelen contener etanol y amoniaco, y en los detergentes para ropa suele haber formaldehído. Puesto que estos productos se emplean en grandes cantidades en un hospital, el impacto en los pacientes, los visitantes y, en especial, el personal es potencialmente muy elevado. Por este motivo, se cree que los productos de limpieza son una de las principales causas del asma ocupacional entre los trabajadores sanitarios.3

Sin embargo, los hospitales no son sólo salas. Existen multitud de operaciones de apoyo que ayudan a que un hospital funcione, muchas de las cuales también pueden contribuir a un aire interior con una calidad deficiente. Los olores de las cocinas o la eliminación de residuos pueden ser desagradables, mientras que los gases de los generadores energéticos de emergencia pueden ser peligrosos. Y los trabajos de reparación pueden provocar polvo y gases de pintura que se desplazan por el hospital.
 

¿Qué puede hacer?

Ya sea para contaminantes generados en el interior o que penetran en el edificio desde el exterior, la clave para proteger a los pacientes, el personal y los visitantes es el sistema de filtración de aire. Dada su importancia, resulta esencial que el sistema de filtración que esté configurado correctamente y cuente con un buen mantenimiento. Estas son solo algunas maneras de conseguirlo.
 

Revise sus requisitos

Al igual que el nivel de contaminantes varía dentro de un hospital, el nivel requerido de calidad del aire también lo hace. Por tanto, es importante pensar detenidamente sobre el sistema de filtración dentro de su instalación sanitaria. Ser poco exigente con la limpieza del aire supone un riesgo para los ocupantes del edificio, mientras que ser demasiado exigente con la clase de filtro puede provocar compras y gastos energéticos elevados.

Recomendamos trabajar codo con codo con su socio de filtración para revisar la calidad del aire real y necesaria en cada zona en edificio. En esta revisión deberán comprobarse el suministro de aire y la extracción del aire contaminado. Cuando se tenga esta información, se puede diseñar un sistema de filtración que le permita alcanzar sus objetivos definidos en cuanto a la calidad del aire y a la vez minimizar sus gastos.
 

Cuide los conductos

Limpiar los conductos puede requerir mucho tiempo y esfuerzo, en especial, en los hospitales antiguos en los que puede ser complicado acceder a los sistemas de ventilación reacondicionados. No obstante, es una labor importante. Las condiciones cálidas, oscuras y húmedas de una unidad de tratamiento de aire son ideales para la formación de moho y las bacterias. Los contaminantes que recubren los conductos antes de los filtros pueden poner en peligro la vida o el funcionamiento del sistema de filtración. De este modo, los contaminantes y las bacterias después de las fases del filtro pueden propagarse gradualmente al ambiente interior.

La regulación varía según el país, pero es probable que en el suyo existan directrices sobre los periodos y el tipo de limpieza de conductos que debe llevar a cabo en una instalación sanitaria. Por tanto, consulte su socio de filtración para estar seguro de que cumple la normativa.
 

Aumentar el rendimiento quirúrgico

En un quirófano, un sistema de suministro de aire debe ofrecer ante todo seguridad, flexibilidad y rendimiento.

Si se identifica pronto, una avería en un filtro en la mayoría de las zonas del hospital provocará un desastre que habrá que limpiar y un pequeño deterioro en la calidad del aire interior. En un quirófano, un filtro averiado puede tener consecuencias fatales. Seleccione solamente filtros con la máxima garantía de calidad que cumplan con rigor las normas acreditadas a nivel internacional.

En la actualidad los quirófanos tienen que ser flexibles ante las necesidades del hospital sin causar distracción ni molestias al equipo quirúrgico. Por lo tanto, si va a reformar un quirófano existente o a construir uno totalmente nuevo, especifique que se realice un techo de flujo laminar que elimine los contaminantes del paciente sin provocar corrientes para el equipo quirúrgico. Busque también un sistema de techo que le permita cambiar, mover o integrar sin problema los accesorios, como puentes de medios, lámparas quirúrgicas y sistemas de suspensión de techo. El sistema de techo ayudará al equipo quirúrgico a hacer lo que mejor sabe.

 

1 Guía de REHVA: Clima interior y productividad en oficinas, 2006

2  Asociaciones de puntuaciones de función cognitiva con dióxido de carbono, ventilación y exposiciones a compuestos orgánicos volátiles en trabajadores de oficina, Universidad de Harvard, junio de 2016

3 https://www.nursingtimes.net/news/hospital/hospital-cleaning-products-could-put-health-of-staff-at-risk/2007528.article