¿Qué son las partículas en suspensión (PM)? ¿Y por qué deberían influir en su selección de filtro?

If you’ve ever looked closely at the stones on a pebbly beach, you’ll know that nature doesn’t do uniform. Pebbles come in an almost infinite array of sizes, shapes and colour—all impacted by the world around them. Scale this down to microscopic dimensions and the same is true for the air we breathe. It’s a cocktail of different particles and gases, both natural and manmade.

Partículas en suspensión

Un ingrediente principal de esta combinación son las partículas en suspensión (conocidas por sus siglas en inglés: PM). Las partículas en suspensión son materia sólida o líquida suspendida en el aire que nos rodea y normalmente se clasifican según su diámetro. Las partículas PM10 son partículas en suspensión por debajo de 10 µm, las PM2,5 están por debajo de 2,5 µm y las PM1 son, evidentemente, aquellas más pequeñas que 1 µm.

Entender la diferencia entre estas categorías de partículas en suspensión es importante ya que todas ellas varían en función de su nivel de impacto en nuestra salud. Nuestro vello nasal impide que las partículas de alrededor de 100 µm entren en nuestro organismo. Pero las partículas más pequeñas lo traspasan. Las partículas PM10 quedan atrapadas en la garganta, las PM2,5 quedan atrapadas en los pulmones y las PM1 pueden traspasar todo hasta entrar en el flujo sanguíneo. Son estas partículas más pequeñas las que realmente pueden tener un efecto adverso en nuestra salud.

Y la lista de trastornos de salud asociados con las partículas en suspensión prácticamente no deja de crecer. Las PM se han vinculado con varias enfermedades pulmonares y con los ataques cardíacos, y están clasificadas como un carcinógeno de clase 1. No es de extrañar que la Organización Mundial de la Salud clasifique la contaminación atmosférica como el mayor riesgo medioambiental para la salud humana, siendo la causa de siete millones de muertes al año1.

Qué significa esto para la filtración

Así pues, las PM en el aire que nos rodea son una gran amenaza para nuestra salud. Y por eso son importantes los filtros de aire. Nuestros organismos cuentan con defensas para protegernos de las partículas superiores a PM10, pero, cuando se trata de partículas más pequeñas, la función de proteger nuestra salud pasa a los filtros de aire.

Con todo, las PM distan mucho de ser uniformes, tanto a nivel local como en un contexto más amplio. Y eso constituye un reto cuando se trata de la filtración de aire. La norma actual para someter a prueba el rendimiento de un filtro de aire utiliza solo un tamaño de partícula: 0,4 µm. Pero, como hemos visto, esto no refleja las condiciones reales en las que se espera que funcione el filtro. Los filtros tienen que lidiar con partículas cuyo diámetro va desde 10 µm, hasta niveles submicrónicos. Utilizar un único tamaño de partícula equivale a probar un equipo de pesca solo con salmones y luego pretender usarlo para pescar un marlín azul de 400 kg. Podría pescarlo, pero no va a ser la forma más eficiente de hacerlo.

Y esa es una de las principales razones por las que pronto dispondremos de una nueva norma para la clasificación de filtros de aire. La norma ISO 16890 prueba el rendimiento de un filtro con una serie de tamaños de partículas diferentes (desde 0,3 µm hasta 10 µm), para ofrecer una indicación más precisa de cómo funcionará una vez que esté instalado en una unidad de tratamiento de aire. Luego clasifica el filtro según su rendimiento con tres tamaños de partículas dentro de este rango, es decir: PM10, PM2,5 y PM1.

Eso significa que, a la hora de elegir un filtro, será más fácil seleccionar un producto que se ajuste a sus necesidades. Así pues, si su entrada de aire tiene que hacer frente a la arena de la playa o al polen, obtendrá el mejor rendimiento de un filtro con una buena calificación para las PM10. Pero si lo que necesita es eliminar gases industriales o polvo metálico del aire entrante, busque un producto que cuente con la mejor calificación para las PM2,5 o las PM1.

Esencialmente, la norma ISO 16890 hace que resulte más sencillo ver cómo funcionará su filtro en el mundo real. Por lo tanto, es una buena noticia para usted y las personas que trabajan en sus instalaciones.

1 Organización Mundial de la Salud, Burden of disease from the joint effects of Household and Ambient Air Pollution for 2012, 2014 (Carga de enfermedad a raíz de los efectos conjuntos de la contaminación del aire en los hogares y en el medio ambiente para 2012, 2014). www.who.int/phe/health_topics/outdoorair/databases/FINAL_HAP_AAP_BoD_24March2014.pdf